April 14

Catalejos

Para mirar hace falta tener dos ojos, una boca, piel sensible y dos orejas. Un olfato de sabueso siempre es buen condimento. En caso de que haga falta luz, puede utilizarse iluminación artificial, y para ver mejor de lejos existen muchos artilugios.

Es, precisamente sobre esos artilugios sobre los que voy a hablar. En primer lugar existe el teléfono. A través del teléfono uno puede oír a la suegra cantándole al oído de tal forma que uno quiera entrar voluntariamente a un manicomio. Lamentablemente el teléfono no sirve para mirar.

Hace muchos años, un inventor amigo mío tuvo la osadía de incurrir en uno de los descubrimientos más asombrosos de la historia: una moneda de dos caras iguales. A través de ella pretendía igualar al mundo, resolviendo conflictos a través de un volado. De acuerdo con su teoría todos tendrían el mismo punto de vista, pues las discusiones se resolverían siempre hacia un mismo lado. Pero lejos de unir a la gente, la moneda solo parecía favorecer a un bando, dejando derrotado siempre al otro. Su descubrimiento, aunque impresionante, tampoco sirvió para mirar.

Hoy, varios años después de la invención del teléfono celular, el horno de microhondas, las sopas instantáneas y las burbujitas de plástico protector que la gente disfruta tanto tronar; Hoy, luego de interminables búsquedas sin sentido y de recuerdos que borrar; Hoy me encuentro frente a una maravillosa verdad. El objeto que mejor le sirve al ser humano para mirar es la ceguera.

¿Cómo, la ceguera? Sí, la ceguera. La ceguera del alma, la ceguera de la libertad. Cuando aprendemos a mirar sin usar los ojos nuestro mundo adquiere una nueva dimensión. Los colores, las formas, los tamaños, todo se vuelve accesible a los sentidos y nos permite admirar una nueva realidad. La verdad, seres humanos, es que no importa a que distancia estés tú de mí, a través de los sentidos, a través de lo que escribo, a través de las palabras, a través de ti y de mí, he logrado mirarte, como tú me miraste a mí.

Así pues, el mejor objeto jamás inventado para ayudarnos a mirar, no es otro más que el corazón, catalejo del amor.

Para mirar no hace falta tener dos ojos, ni una boca, ni una piel. Ni tampoco dos orejas, ni nariz, ni iluminación. Para mirar bien sólo hace falta un objeto, hace falta corazón.

Subject: Blindness/ceguera
Technique: Essay writing

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